China cruza una línea roja y fija misiles reales contra aviones filipinos en el atolón de Scarborough
El Ejército Popular de Liberación difunde imágenes inéditas de una patrulla de combate sobre el disputado atolón de Scarborough, donde cazas de entrenamiento equipados con armamento real interceptaron aeronaves ligeras de Manila
El conflicto territorial en el mar de China Meridional acaba de cruzar una peligrosa línea roja. Las fuerzas armadas de Pekín desplegaron al menos tres aviones de entrenamiento avanzado JL-10 sobre el disputado atolón de Scarborough, conocido por los chinos como Huangyan Dao y por los filipinos como Bajo de Masinloc. Lejos de ser un vuelo rutinario, las aeronaves asiáticas portaban misiles aire-aire de corto alcance PL-5 reales bajo sus alas.
La gravedad del incidente quedó registrada en un vídeo publicado por el propio Mando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación. Las imágenes muestran con total nitidez cómo los sistemas electrónicos de los cazas fijaron sus radares sobre tres aeronaves filipinas, marcando a uno de los objetivos con una cruz verde de apuntamiento. Durante la maniobra, los pilotos militares emitieron severas advertencias por radio a las tripulaciones para exigirles que abandonaran el espacio aéreo de forma inmediata.
Las autoridades chinas justificaron este despliegue como una patrulla de preparación para contrarrestar supuestos actos de provocación por parte del Gobierno de Manila. El encuentro aéreo se produjo el pasado 2 de septiembre, como respuesta directa a una misión de vigilancia previa. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el uso de aviones de combate ligeros para misiones de interceptación de bajo riesgo responde a una estrategia altamente rentable para Pekín.
Una estrategia militar de bajo coste y alta letalidad
Estas plataformas permiten a los pilotos chinos acumular horas de vuelo en situaciones de tensión real sin asumir el enorme coste operativo que supone movilizar escuadrones enteros de primera línea. El JL-10 es un aparato de instrucción avanzada que, en su versión armada, posee una capacidad letal nada desdeñable para el combate cercano. Al equiparlos con proyectiles reales, el mando militar demuestra que está dispuesto a utilizar fuerza letal contra aviones de vigilancia, lo que cambia por completo las reglas de enfrentamiento en la zona.
Escalada sin precedentes frente a aparatos indefensos
El cerco electrónico sobre las aeronaves filipinas resultó exhaustivo. Los sistemas de los cazas chinos identificaron y rastrearon un avión utilitario BN-2A Islander, un turbohélice monomotor C-208 y un bimotor PA-31T. Se trata de aparatos de reconocimiento y transporte ligero que carecen por completo de defensas contra misiles aire-aire. A todas luces, esta situación subraya la enorme asimetría militar del encuentro entre ambas naciones asiáticas.
La demostración de fuerza no se limitó a los aviones de entrenamiento. El material audiovisual difundido revela que la operación estuvo respaldada por cazas polivalentes J-16 y bombarderos pesados H-6K. A ello se sumaban varios buques de guerra desplegados estratégicamente en las aguas circundantes al atolón. La presencia coordinada de estos activos pesados confirma la intención de China de consolidar su control absoluto sobre este enclave y forzar a los pilotos rivales a retroceder.
Ismael Lopez

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